Algunas veces
Algunas veces tengo suerte y la vida me sonríe como un gajo de naranja.
Algunas veces te noto tan cercano que no abrazo a mi almohada sino a ti.
Algunas veces respiro en tus pulmones y el aire huele a mundo.
Algunas veces me miro en el cristal y ahí estás tú.
Paseas por mi vida como una sombra,
como un camino de luz entre los árboles temblones,
con la misma suavidad del manantial que brota.
Habitas en mi mundo como si fueras mío,
y en diez o doce días te has adueñado de mis cosas.
Mis refugios secretos se acuerdan de tus manos,
del tacto de tu piel, de tu sonrisa.
Mis vértices malditos se han redondeado
y ahora soy una piedra que acaricia el agua
o un templo circular que no detiene el viento.
Llegaste tú y la vida fluye mansamente
y tiene un sabor dulce y placentero.
Qué importa que no estés cuando me vuelvo
cuando tu aliento cálido pasea por mi nuca.
A veces tengo suerte y, aún mejor, sé verlo a tiempo.
Te tengo a ti, me tienes, tengo el mundo.
Qué importa nada si estás siempre presente
en estos días de finales de verano
en que tiemblan las hojas que barruntan el otoño.




shadowbell dijo
Me dejas con poquísimas palabras. Me ha encantado este texto, y simplemente queria felicitarte.
Gracias por animarle el día a uno.
31 Agosto 2008 | 08:55 PM