Viaje a Depitaland (I): prólogo
Bueno, pues me voy a la India. Volaré para allá el día 11 y me quedaré quince días, hasta el 26. Sí, señoras y señores. Es oficial. Me voy a conocer a su familia, su calle, su casa, su oficina, el sitio donde le gusta desayunar huevos fritos por los dos lados (misterio misterioso, ¿cómo será eso?) y un largo etcétera. Hasta a su jefe, parece que conoceré.
Ahora le tengo de exámenes, hecho un pequeño flan, el pobre. Ay, mi chico. Qué majito que es. Y qué cosas hay que hacer para conservarlo a mi lado.
Lo malo no fue tener que hacer cola desde las 5.30 a la puerta de una embajada que abría a las 9. Lo malo no fue que me pusieran tres vacunas en el mismo día y que aún me duren las pesadilas (me violan, me persiguen, se muere gente que quiero, secuestran a mi hermano pequeño, mis vecinos se mudan sin decírnoslo...). Lo malo no es no saber qué me pongo. Lo malo es que ME TENGO QUE HACER LA CERA EN NOVIEMBRE. Lo malo es que ME HA DICHO QUE META EL BAÑADOR EN LA MALETA. Lo malo es que TENGO ESTRÍAS Y HE ENGORDADO.
Y, sobre todo, lo malo es que tengo que hacer trasbordo en París y los franceses son unos bordes y no hablan ningún idioma conocido, ni siquiera el suyo.


curarme-de-ti dijo
Me da a mí que ninguna de esas cosas que nombras como malas lo son lo suficiente como para que ese viaje no merezca la pena. Y tal vez, con suerte, las pesadillas se cambien por sueños llenos de recuerdos de tu viaje a Depita. Disfruta muchísimo de la aventura!! 1 Besiño
3 Noviembre 2008 | 02:20 PM